domingo, 30 de marzo de 2014

Me acabo de despertar. Todavía me cuesta abrir los ojos y mis manos parecen un poco más torpes de lo normal. No he desayunado y no tengo nada claro lo que voy a escribir. Pero sí tengo claro lo que quiero. Y ese algo es tener sentimientos. Tengo ganas de tener esa sensación de que tu cuerpo está fuera de control y no sabes cómo manejarlo, de sentir algo en la piel que no sea frío y algo en la barriga que no sea hambre.

Que sí, que sé de sobra que es una putada sentir algo por alguien de manera incontrolable, sin sentido, sin explicación alguna, pero eso es lo que quiero. Quiero sentirme vulnerable ante alguien y que esa alguien me enseñe que no debo sentirme vulnerable ante ella. Pero, joder, no me quiero poner romántico otra vez. Creía que ya me estaba rehabilitando de eso pasando los findes en el bar con los colegas. Supongo que podemos cambiar nuestra forma de actuar, pero no podemos cambiar quienes somos.

En fin, que quiero volver a ilusionarme. Y es curioso porque lo pienso y una ilusión no es más que una mentira. Pero una bonita mentira. Ese momento en el que crees que puede que pase algo, que si te la juegas puede que se acabe el juego y ganes la partida...

Aunque también me ha pasado alguna vez que lo que creía que era un oasis en el desierto resultó ser solo un espejismo, pero tengo una corazonada. Algo se aproxima en mi dirección y estaré atento para verlo.

viernes, 28 de marzo de 2014

"No dependo de nadie y nadie depende de mí. Mi vida es solo mía."

No quiero que nadie me quiera por algo que no soy.
No quiero tener que darle explicaciones a nadie por lo que hago o dejo de hacer.
No quiero que a nadie se le ocurra pensar que me sentiré mal por hacer algo que me salga del corazón, por hacer lo que siento, aunque el resto no sienta lo que yo siento. No diré lo siento si siento lo contrario.
No quiero tener que pedir permiso por ausentarme un rato.
No quiero que mis amigos dejen de serlo porque tenga otros amigos y no siempre sean ellos.
No quiero que nadie piense que soy el mejor si ya lo pienso yo y no me importa que me llamen como quieran porque yo, por suerte, todavía sé quién soy.

De verdad que lo siento por los que necesitan de forma desesperada la aceptación de los demás para aceptarse a sí mismos. Mi vida tampoco es todo lo que yo esperaba, pero nadie me dijo que fuese a serlo. Que yo fui muy feliz de pequeño y echo de menos todo aquello de jugar con mis juguetes y aprendí que si yo no los cuidaba nadie lo haría y tampoco se romperían si los hubiese dejado en la estantería. Pero yo quería jugar y con el paso del tiempo mis juguetes se fueron rompiendo, pero me hacían feliz. Yo perdí mis juguetes, pero no mis ganas de jugar. Sé de sobra que no soy el tío más guapo del mundo, pero sé que sí lo soy aunque sea un poco. Por supuesto que me gustaría ser de esos que moja las bragas de cualquiera sin siquiera articular palabra, pero por suerte mis palabras son mucho mejores que cualquier cara bonita, que como ya digo, yo también la tengo. Y es que no entiendo a esas personas que se enfadan contigo por desaparecer un momento, por no creer que del mundo ellos son el ombligo.Y lo más gracioso es que las personas que suelen quejarse son las que no supieron aprovechar el momento.

No quiero tener que justificarme ante nadie que antes creyó que yo era poco más que un don nadie y por supuesto no pienso hacerlo. Soy feliz tal y como soy. Con mis defectos, mis virtudes, mis amigos y mi ausencia de los que creyeron serlo.

sábado, 22 de marzo de 2014

Creo que ya sé cual es el camino. Y creo que lo puedo lograr. Pero creer no es suficiente si no haces nada, si te quedas cruzado de brazos esperando a que suceda algo. Últimamente he estado buscando una frase bonita que poner como estado de Whatsapp o una canción que me defina y, pese a que he encontrado algo, no solo siento que no es mío, sino que aunque se aproxime un poco a lo que yo soy, aunque me defina en gran o pequeña medida, no es lo que soy. Así que he llegado a la conclusión de que si no encuentras lo que quieres, quizás tengas que crearlo tú mismo.

Es evidente que si hablamos de amor, que aquí cada uno dirá lo que quiera, pero quien más y quien menos siempre tiene la ilusión - o la tuvo en otro tiempo - de encontrarlo, supongo que eso es más difícil de crear. Pero a fin de cuentas el amor también es algo que se crea y se destruye. Total, es todo química. Pues resulta, por si alguien todavía no lo sabe, que yo siempre he querido encontrar a la mujer de mi vida. Quizás será por eso que me sentí tan identificado con Ted Mosby desde el primer capítulo de Cómo conocí a vuestra madre. Pero ya no. Hace tiempo que no espero que pase nada porque así el destino lo dicte. Y además, encontrar el amor de mi vida ahora mismo sería un error fatal. Me perdería infinidad de cosas  y casas de mujeres preciosas que podría visitar. Está bien, en realidad visito pocas casas.

Es cierto que ya sé lo que quiero y hace nada estaba seguro de que ya estaba totalmente preparado para hacer feliz a quien no se deja aunque yo sé que nadie tiene que encargarse de nuestra felicidad, pero todavía hay que esperar. No. No hay que esperar. Hay que vivir. Conozco a muchas personas que no son capaces de estar solas ni una semana. Siempre necesitan tener a alguien que de alguna forma les hagan sentirse completados y eso es un gran error.

Y ahora estoy solo, pero no me siento solo. Y así es como debe ser. También hay que ser capaz de levantarse cuando nadie quiere que lo hagas. Normalmente, si mucha gente no te desea nada bueno es que lo estás haciendo bien. Por suerte, yo ahora mismo puedo decir que hay muchos que me desean cosas buenas. Y los que no ni los conozco. Ese es otro asunto interesante también. Esa gente que dice que tal persona le cae mal sin ni siquiera conocerla. Algunas personas son graciosas.

Bueno, que me desvío. Aprende a estar solo/a. Cuando tengas uno de esos días en los que sientas que ni tus mejores amigos están a tu lado recuerda que todavía sabes sonreír y que es imposible estar mal y sonreír a la vez. Nadie es perfecto y casi nadie tiene lo que se merece. Muchos gilipollas felices y muchas buenas personas tan desgraciadas. Que la vida no es justa es algo que hay que asumir. Pero también debemos asumir que el que no sufre no gana y si crees y vas a por ello puede que no lo consigas a la primera ni a la décima, pero encontrarás lo que mereces. Algún día. Y eso es lo mejor, que nunca sabrás qué día todo empezará a ser increíble hasta que lo consigas.