Hoy me he despertado y antes de abrir los ojos he tenido la sensación de tenerla delante de mí, con sus ojos pegados a los míos, pero no. He abierto los ojos y he recordado que todavía no recuerdo quién soy ni a qué estoy dedicando estos meses. No importa. Por lo menos he recordado mi pacto conmigo mismo de sentarme frente al ordenador y escribir lo primero que se me pase por la cabeza, que ya es algo.
Espero que hoy, y sobre todo esta noche, haga frío, porque con el frío siento que, aunque mis sentimientos sigan muertos, mi cuerpo sigue vivo. Pero esto no es del todo cierto, ya que si no sintiese nada no querría que estuviese aquí conmigo y, a decir verdad, lo estoy deseando.
Es extraño, pero cada vez que escribo parece que esté triste y que me falten tantas cosas... Y en realidad no es así. De hecho, ahora mismo todo va cada vez a mejor; mis amigos parece que vuelven a ser los de siempre, o quizás había cambiado yo, estoy entrenando con las mismas, o incluso más ganas que antes, apenas bebo cerveza y estoy con frecuencia con ella. Todo va bien. Todo puede seguir mejorando y me encargaré de que así sea.
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